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Cíclica, sequía de laguna Metzabok

La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), en voz del  director general de Frontera Sur, Istmo y Pacífico Sur, Ardían Méndez Barrera, aclaró que al respecto de la información circulada en medios de comunicación y redes sociales, referente a la sequía en la laguna de Metzabok y Nahá, es un fenómeno frecuente durante las temporadas de estiaje, pero que es más perceptible y se acentúa, producto de la canícula, los efectos provocados por el cambio climático y el fenómeno del niño al que se le da seguimiento desde 2014.
Esta no es la primera vez que la laguna de Metzabok se seca, según ancianos que habitan el lugar, a mediados de los años 50’s, este fenómeno se dio secando completamente la laguna del dios del trueno (Metzabok); tuvieron que pasar varios años para que la laguna tomara forma de nueva cuenta, y este ciclo comienza a repetirse de nueva cuenta en la actualidad.
“Por los datos que se tienen de pobladores de la zona de Metzabok, la laguna se ha secado previamente, cambia de niveles y se alimenta principalmente del sistema lagunar y de aguas subterráneas, lo que hace que estas corrientes para que lleguen a las lagunas del sistema, puede tardar de tres a cuatro años; por lo que la última vez que se secó completamente allá por los años 50, tuvo un periodo de 7 años para recuperar su condición óptima”.
Es importante señalar que el sistema lagunario Metzabok, cuenta con 21 cuerpos de agua (ocupan 296 hectáreas), de los cuales el más afectado es la laguna que lleva el nombre de este sistema hídrico.
“De un espejo de agua de 86 hectáreas, actualmente tenemos 12 hectáreas; no es la única laguna que se ha secado, tenemos otras lagunas como por ejemplo la de Ocotalito en la reserva de Nahá, traemos un programa de monitoreo para ver los cambios, la cobertura forestal en la selva no ha cambiado, afortunadamente se mantiene, pero el régimen de precipitación si ha cambiado en todo el país”, mencionaron.
Actualmente en Chiapas tenemos 30 por ciento menos precipitaciones, lo que ha hecho que no se alimenten correctamente las lagunas, estamos monitoreando y debemos hacer mucho más, pero eso lo tenemos que hacer todos como ciudadanos”, refirió el especialista.
Menos lluvias, más calor
De acuerdo a información estadística de precipitación y temperatura máxima para el estado de Chiapas, en los últimos 10 años se tiene la siguiente información de precipitación y temperaturas máximas.
En 2010 se registraron dos mil 730.30 mm de precipitación, para el siguiente año bajó la cantidad a dos mil 381.60 mm; para 2012 se registró tan solo mil 885.30 mm, recuperándose para el siguiente año a dos mil 278.60 mm.
Para 2014 se registraron precipitaciones hasta en dos mil 056.10 mm; bajando estrepitosamente para el siguiente año a mil 741.10 mm; el año 2016 ha sido el más bajo en registro en los últimos 10 años con tan solo mil 614.20 mm.
En el 2017 se tuvo registro de mil 994.00 mm; para el 2018 de mil 705.30 mm y en lo que va de este año se lleva un registro de 594.20 mm, recordando que falta la temporada de más lluvia para lo que resta de este 2019.
Lo mismo que en las precipitaciones, las temperaturas en los últimos 10 años se incrementaron a partir de 2014 con la formación del Fenómeno del Niño.
En 2010 la temperatura era de 30.40ºC, al siguiente año se redujo en mínimo quedando en 30.20ºC, al igual que al siguiente año; ya para el 2013 volvió a aumentar a 30.80ºC.
Para el 2014 se registró 30.40ºC, al siguiente año la temperatura fue de 30.70 ºC y para el 2016 el registro aumentó a 31.60ºC; en 2017 se registró la temperatura de 33.20ºC y para el 2018 fue de 31.30 ºC; cerrando en este 2019 en 34.00ºC.“En el 98 cuando pasó el fenómeno del niño como está pasando ahorita, en la temporada de huracanas que iniciará a finales de agosto, principios de septiembre, esperemos tener suficientes suministros de agua pluvial para suministrar esas lagunas”, señaló José Velázquez Martínez, jefe de la Unidad de Gestión de Riesgos de la Conanp.
Vulnerabilidad
Al interior de las Áreas Naturales Protegidas (ANPS), prácticamente no ha habido cambios en la cobertura forestal y ese es nuestro trabajo, esa es una solución natural al cambio climático mantener las ANPS que puedan brindar los servicios ecosistémicos, indicó Paola Vera Méndez, encargada de la Unidad Técnica Regional de la Conanp.
“El tema principal es cada cuando se van presentando estos fenómenos; cuando elevamos las temperaturas por las actividades humanas, se reduce la precipitación, esos periodos entre incendios catastróficos se van cortando, estos periodos entre sequías donde se van perdiendo lagunas, ríos, se van acortando, si se acortan estos periodos, elevamos la vulnerabilidad de la población”.
Señaló que a mayor cantidad de incendios estamos cambiando también el patrón de lluvias, y si esto cambia, la gente que va a cultivar, en cierto mes del año, ya no llegan las lluvias como se estaban esperando y se quedan sin cultivos.
La Conanp mantendrá el monitoreo de las condiciones que este presentando Metzabok y el resto de las lagunas de la zona lacandona a efecto de confirmar si la relación de los efectos con el cambio climático es un dato revelador y si esto acurre con frecuencia durante los próximos años.
En el rescate
La Conanp como una medida de adaptación al cambio climático, está haciendo la translocación de alevines (peces locales) y ha rescatado cocodrilos (Crocodylus moreletii) hacia otras lagunas del sistema para garantizar la vida de las especies que habitan en las lagunas.
Cabe destacar, que la importancia hidrológica de la región selva lacandona, no radica en el escurrimiento superficial, sino en el proceso de captación de agua en lagos; esto ocurre, debido a la forma expuesta o subyacente del manto calizo que se extiende a través del Área de Protección de Flora y Fauna (APFF) Naha – Metzabok, misma que tiene un papel determinante en la dinámica geo hidrológica.
En Metzabok, el complejo lagunar está conformado por tres lagos principales: T´zi Ba Na, Hoton Kák y Metzabok, todos ellos interrelacionados entre sí; el río alimentador, llega a Tzibajna, del cual se transfiere el agua a los tres lagos restantes mediante canales temporales.
Por lo que Tzibajna, mantiene un nivel de agua con variación media, mientras que los lagos adyacentes suelen mostrar drásticas bajas en su nivel. Hoton Kák, es un sumidero de agua que suele secarse año con año.

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